EXCELENCIA EN SALUD REPRODUCTIVA

SÍNTOMAS DE LA GONORREA

GONORREA – HOJA CDC DE DATOS

¿Qué es la gonorrea?

La gonorrea es una enfermedad de transmisión sexual (ETS). La gonorrea es causada por el Neisseria gonorrhoeae, una bacteria que puede crecer y multiplicarse con facilidad en las áreas cálidas y húmedas del aparato reproductivo, incluyendo el cérvix (la abertura hacia el útero), el útero mismo (matriz), y las trompas de Falopio (canales por donde circulan los óvulos)  en las mujeres, y la uretra (canal urinal) tanto de hombres como de mujeres. La bacteria también puede desarrollarse en la boca, garganta, en los ojos, y en el ano.

¿Cuán común es la gonorrea?

La gonorrea es una enfermedad infecciosa muy común. Los centros para el control y prevención de enfermedades (siglas en inglés: CDC) estiman que más de 700.000 personas en los Estados Unidos se contagian de gonorrea cada año. Sólo la mitad de estas nuevas infecciones son reportadas a los CDC. En 2006, 358.366 casos de gonorrea fueron reportados a los CDC. En el período de 1975 a 1997, la tasa nacional de esta infección bajó, siguiendo lo que se esperaba del programa nacional de control de la gonorrea a mediados de los años 70. Sin embargo, luego de varios años de tasas estables de contagio de esta enfermedad, la tasa nacional de gonorrea se incrementó por segundo año consecutivo. En 2006, la tasa de infecciones de gonorrea que fueron reportadas fue de 120.9 por cada 100.000 personas.

¿Cómo las personas se contagian con la gonorrea?

La gonorrea se contagia a través del contacto con el pene, la vagina, la boca, o el ano. La eyaculación no tiene que ocurrir para que la gonorrea sea transmitida o adquirida. La gonorrea también puede ser transmitida de madre a hijo durante el parto.

Las personas que han tenido gonorrea y recibieron tratamiento, pueden quedar infectadas de nuevo si tienen contacto sexual con una persona infectada con esta enfermedad.

 

¿Quién está en riesgo de contagiarse con gonorrea?

Cualquiera persona sexualmente activa puede ser infectada con gonorrea. En los Estados Unidos, las tasas de infección más elevadas que se han reportado están entre los adolescentes sexualmente activos, adultos jóvenes, y los afroamericanos.

¿Cuáles son las señales y síntomas de la gonorrea?

Algunos hombres que padecen esta enfermedad puede que no presenten ningún síntoma. Sin embargo, algunos hombres presentan signos o síntomas que aparecen de dos a cinco días luego de la infección; los síntomas pueden tardar hasta 30 días en aparecer. Los síntomas incluyen una sensación de ardor al orinar, o una secreción del pene, la cual puede tener una coloración blanca, amarilla, o verde. Algunos hombres, debido a la gonorrea, presentan inflamación de los testículos, acompañada de un fuerte dolor.

En las mujeres, los síntomas de la gonorrea son a menudo leves, pero la mayoría de las mujeres que están infectadas no presentan síntomas. Aún cuando una mujer tenga síntomas, estos puede que no sean específicos y que se confundan con una infección de vejiga o una infección vaginal. Los signos y síntomas iniciales en las mujeres incluyen una sensación dolorosa o de ardor al orinar, flujo vaginal incrementado, o sangrado entre los periodos. Las mujeres con gonorrea corren el riesgo de desarrollar complicaciones severas por la infección, independientemente de la presencia de severidad en los síntomas. Los síntomas de infección rectal tanto en hombres como mujeres pueden incluir secreción, picazón anal, dolor, sangrado, o movimientos intestinales dolorosos. La infección rectal puede que no cause síntomas. Infecciones en la garganta pueden causar dolor en la misma, pero usualmente no presenta síntomas en esa zona del cuerpo.

 

 

 

 

¿Cuáles son las complicaciones de la gonorrea?

Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP, siglas en inglés PID)

La gonorrea sin tratamiento puede causar problemas de salud serios y permanentes, tanto en hombres como mujeres.

En las mujeres, la gonorrea es causa común de la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP). Cada año, en los Estados Unidos, cerca de un millón de mujeres desarrollan EIP. Los síntomas pueden ser bastante leves o pueden ser muy severos, y pueden incluir dolor abdominal y fiebre. La EIP puede causar abscesos internos (bolsas llenas de pus que pueden ser difíciles de curar) y dolor pélvico crónico y de larga duración. La EIP puede dañar las trompas uterinas a tal punto que puede causar infertilidad o incrementar el riesgo de un embarazo ectópico, la cual es una condición que pone en riesgo la vida, pues el óvulo fertilizado crece fuera del útero, usualmente en una trompa uterina.

En los hombres, la gonorrea puede causar epididimitis, una enfermedad dolorosa de los conductos que se unen con los testículos, y puede llevar a la infertilidad, si se deja sin tratamiento.

La gonorrea puede esparcirse hacia la sangre o las articulaciones. Esta condición puede amenazar la vida. Además, las personas con gonorrea pueden más fácilmente contraer el VIH, el virus que causa el SIDA. Las personas infectadas con el VIH y con gonorrea pueden transmitir el VIH más fácilmente a alguien más, cosa que no sucede si no tuvieron gonorrea alguna vez.

¿Cómo la gonorrea afecta a una mujer embarazada y a su bebé?

Si una mujer embarazada tiene gonorrea, puede transmitirle la infección a su bebé, mientras pasa por el canal de parto durante el alumbramiento. Esto puede causarle ceguera, infección en las articulaciones, o una enfermedad en la sangre que puede amenazar la vida del niño. El tratamiento de la gonorrea tan pronto como sea detectada en la mujer embarazada reducirá el riesgo de estas complicaciones. Las mujeres embarazadas deberían consultar a un proveedor de atención médica para obtener exámenes, análisis, y tratamientos, si es necesario.

¿Cómo se diagnostica la gonorrea?

Varios exámenes de laboratorio están disponibles para poder diagnosticar la gonorrea. Un doctor o enfermera puede obtener una muestra para hacer una prueba de las zonas del cuerpo que pudieran estar infectadas (cérvix, uretra, recto, y garganta) y enviar las muestras a un laboratorio para ser analizadas. La gonorrea que está presente en el cérvix o en la uretra puede ser diagnosticada en un laboratorio al someter a examen una muestra de orina. Un test rápido de laboratorio para la gonorrea puede ser hecho en algunas clínicas o consultorios de doctores, y dicho test se le conoce como tinción de Gram. Dicho examen aplicado a una muestra de la uretra o del cérvix le permite al médico ver bajo un microscopio la bacteria asociada a la gonorrea. Esta prueba funciona mejor para hombres que para mujeres.

¿Cuál es el tratamiento para la gonorrea?

Gonorrea resistente a los antibióticos

Muchos antibióticos pueden curar exitosamente la gonorrea en adolescentes y adultos. Sin embargo, la gonorrea resistente a fármacos se está incrementando en la población. Muchas áreas del mundo, incluyendo los Estados Unidos, llevan a cabo cada vez con más dificultad el tratamiento exitoso de esta enfermedad. Porque muchas personas con gonorrea tienen, además, clamidia, otra ETS, y los antibióticos para ambas enfermedades usualmente se dan en conjunto. Personas con gonorrea deberían ser examinadas para constatar si tienen otras ETS.

Es importante tomar todos los medicamentos prescritos para curar la gonorrea. Aunque la medicación detendrá la infección, no reparará cualquier daño permanente causado por la enfermedad. Si los síntomas de la persona continúan aún después de recibir tratamiento, él o ella deben retornar a un doctor para ser reexaminados.

 

¿Cómo puede ser la prevención contra la gonorrea?

 

La manera más segura de evitar la transmisión de ETS es abstenerse de practicar relaciones sexuales, o permanecer en una relación mutualmente monógama de larga duración, con un compañero o compañera que se hay hecho exámenes y que se sepa que no está infectado o infectada.

Los condones de látex, cuando son usados consecuentemente y correctamente, pueden reducir el riesgo de transmisión de gonorrea.

Cualquiera de los síntomas genitales, como una secreción o ardor al orinar o una inusual llaga o erupción debe ser una señal para dejar de tener sexo y ver a un doctor de inmediato. Si una persona ha sido diagnosticada y tratada con gonorrea, él o ella deberían notificarlo a todos sus compañeros sexuales, así ellos podrán ver a un proveedor de servicios de salud y ser tratados. Esto reducirá el riesgo que los compañeros sexuales desarrollen complicaciones serias derivadas de la gonorrea y también reducirá el riesgo de la persona de volverse a infectar. Esta persona y todo el conjunto de sus parejas sexuales deberían abstenerse de tener sexo hasta que hayan completado su tratamiento contra la gonorrea.

Llámenos para un diagnóstico rápido y confidencial, junto con un tratamiento.

Reproducido con permiso de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

 

SÍNTOMAS ASOCIADOS CON LA SÍFILIS Y PRUEBAS  

Sífilis – HOJA CDC DE DATOS

 

¿Qué es la sífilis?

La sífilis es un enfermedad de transmisión sexual (ETS)  causada por la bacteria Treponema pallidum. Con frecuencia ha sido llamada “la gran imitadora” debido a que muchos de los signos y síntomas esta condición son indistinguibles de estas u otro tipo de enfermedades.

¿Cuán común es la sífilis?

En Estados Unidos, las autoridades de salud reportaron más de 36.000 casos de sífilis en 2006, incluyendo 9.756 casos de sífilis primaria y secundaria (P y S). En 2006, la mitad de los casos de la sífilis P y S fueron reportados en 20 condados y 2 ciudades; y la mayoría de estos casos ocurrieron en personas de 20 a 39 años de edad. La incidencia de la sífilis P y S fue la más alta en mujeres de 20 a 24 años de edad y en hombres de 35 a 39 años de edad. Los casos reportados de sífilis congénita en neonatos se incrementaron de 2005 a 2006, con 339 nuevos casos en 2005, en comparación con 349 casos en 2006.

Entre 2005 y 2006, el número de casos reportados de sífilis P y S se incrementó en 11.8%. Las tasas de la sífilis P y S se incrementaron en varones cada año entre 2000 y 2006, de 2.6 a 5.7 y entre las mujeres de 2004 a 2006. En 2006, 64% de los casos reportados de sífilis P y S estuvieron entre hombres que habían tenido sexo con hombres (HSH).

¿Cómo las personas se contagian de sífilis?

La sífilis es transmitida de persona a persona a través del contacto directo con una úlcera de sífilis. Tales úlceras aparecen en los genitales externos, en la vagina, el ano, o en el recto. Las úlceras pueden presentarse también en los labios y en la boca. La transmisión hacia el organismo ocurre durante el sexo oral, vaginal o anal. Las mujeres embarazadas que estén contagiadas con esta enfermedad pueden transmitirla a los bebés que estén gestando. La sífilis no puede transmitirse a través del contacto con asientos del retrete, picaportes, ropa compartida o utensilios de cocina.

¿Cuáles son los signos y síntomas en los adultos?

Muchas personas infectadas con sífilis no tienen síntomas durante años, aunque permanece el riesgo de complicaciones tardías si éstas no han sido tratadas. Aunque la transmisión ocurre de personas con úlceras que ya padecen la primera o segunda fase de la enfermedad, muchas de estas úlceras son desconocidas. De este modo, la transmisión puede ocurrir desde personas que ignoran que están contagiadas.

Primera fase


La primera fase de la sífilis usualmente está determinada por la aparición de una sola úlcera (llamada chancro), pero puede que haya varias úlceras. El tiempo entre el contagio con sífilis y el comienzo del primer síntoma puede de 10 a 90 días (en promedio pasan 21 días). Normalmente, el chancro es firme, redondeado, pequeño e indoloro. Aparece justo en el sitio donde la sífilis entró al cuerpo. El chancro dura de 3 a 6 semanas, y se cura sin tratamiento. Sin embargo, si no se administra el tratamiento adecuado, la enfermedad progresa hacia la segunda fase.

Segunda Fase

Erupciones y lesiones en el tejido mucoso caracterizan la segunda fase. La misma comienza con el desarrollo de una erupción en una o más áreas del cuerpo. La erupción generalmente no causa picazón. Las erupciones asociadas a la sífilis secundaria pueden aparecer mientras el chancro se cura o semanas después de que el mismo se ha sanado. La erupción característica puede aparecer como ásperos puntos color rojo o marrón rojizo en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Sin embargo, erupciones con apariencia distinta pueden aparecer en otras partes del cuerpo, en ocasiones las mismas son similares a las ocasionadas por otras enfermedades, y a veces son tan ligeras que no se detectan. Además de las erupciones, los síntomas de la sífilis secundaria pueden incluir fiebre, ganglios linfáticos inflamados, úlcera de garganta, caída irregular de cabello, dolores de cabeza, pérdida de peso, dolores musculares, y fatiga. Los signos y síntomas de la sífilis secundarias pueden resolverse sin tratamiento, pero sin el mismo, la enfermedad progresará a la latente y posiblemente a las últimas fases.

 

 

Fase latente y avanzada

La fase latente (escondida) de la sífilis comienza cuando desaparecen los síntomas correspondientes a la primera y segunda fase. Sin tratamiento, la persona infectada puede continuar teniendo sífilis a pesar de que no haya signos ni síntomas; la enfermedad permanece en el cuerpo. Esta fase latente puede durar años. La fase avanzada de la sífilis puede desarrollarse en cerca del 15% de las personas que no han sido tratadas, y pueden aparecer entre 10 y 20 años después de que la enfermedad fue adquirida. En la fase avanzada de la sífilis, la enfermedad puede subsecuentemente dañar los órganos internos, incluyendo cerebro, nervios, ojos, corazón, vasos sanguíneos, hígado, huesos y articulaciones. Los signos y síntomas de la fase avanzada de la sífilis incluyen dificultad para coordinar movimientos musculares, parálisis, entumecimiento, ceguera gradual, y demencia. Este daño puede ser lo suficientemente grave como para causar la muerte.

¿Cómo afecta la sífilis a una mujer embarazada y a su bebé?

 

La bacteria de la sífilis puede infectar al bebé de la mujer durante su embarazo. Dependiendo de cuánto tiempo una mujer embarazada haya estado infectada, ella puede tener un alto riesgo de presentar un parto de mortinato (un bebé que nace muerto) o dar a luz a un niño que muere poco después de nacer. Un bebé infectado puede nacer sin presentar signos ni síntomas. Sin embargo, si no es tratado inmediatamente, el bebé puede desarrollar graves problemas en pocas semanas. Los bebé sin tratamiento pueden volverse retardados en su desarrollo, tener convulsiones, o inclusive pueden morir.

¿Cómo se diagnostica la sífilis?

 

Algunos profesionales de salud pueden diagnosticar la sífilis al examinar tejido de un chancro (úlcera infecciosa) usando un microscopio especial llamado microscopio de campo oscuro. Si la bacteria causante de la sífilis está presente en la úlcera, aparecerá cuando sea observada con dicho aparato.

Un examen de sangre es otra forma de determinar cuando alguien está contagiado con sífilis. Breve tiempo después de que el contagio ocurre, el cuerpo produce anticuerpos contra la sífilis que pueden ser detectados con un examen de sangre preciso, seguro y económico. Un bajo nivel de anticuerpos posiblemente permanecerá en el cuerpo por meses o años aun cuando la enfermedad haya sido tratada con éxito. Debido a que la sífilis sin tratamiento en una mujer embarazada puede infectar y posiblemente matar a su bebé en desarrollo, cada mujer embarazada debería hacerse un examen de sangre para detectar esta enfermedad.

¿Cuál es la relación entre la sífilis y el VIH?

 

Úlceras genitales (chancros) causados por la sífilis pueden facilitar la transmisión y la adquisición del VIH por vía sexual. Hay un riesgo de 2 a 5 veces mayor de adquirir el VIH si se está expuesto a esa enfermedad al mismo tiempo que se padece de sífilis.

Las ETS ulcerativas que causan lesiones como llagas, úlceras o rupturas en la piel o en membranas mucosas, como la sífilis, pueden romper las barreras que proveen protección contra esta enfermedad. Las úlceras genitales causadas por la sífilis pueden sangrar fácilmente, y cuando entran en contacto con la mucosa oral o rectal durante el sexo, incrementan el riesgo de contagio y susceptibilidad al VIH. Tener otras ETS también es un importante indicador en cuanto a volverse un VIH positivo, pues las ETS son un marcador frecuente para comportamientos asociados con la transmisión del VIH.

¿Cuál es el tratamiento para la sífilis?

La sífilis es fácil de curar en su fase temprana. Una sola inyección intramuscular de penicilina, un antibiótico, curará a una persona que haya tenido sífilis por menos de un año. Dosis adicionales se necesitan para tratar a alguien que la ha padecido por más de un año. Para aquellas personas alérgicas a la penicilina, otros antibióticos están disponibles para tratar la sífilis. No hay remedios caseros o medicamentos sin receta que puedan curar la sífilis. El tratamiento matará a la bacteria de la sífilis y prevendrá daño futuro, pero no reparará aquel que ya haya sido hecho por la enfermedad.

Debido a que está disponible un tratamiento efectivo, es importante que las personas sean examinadas continuamente para detectar sífilis si sus conductas sexuales los ponen en riesgo de adquirir ETS.

Las personas que reciban tratamiento para la sífilis deben abstener del contacto sexual con nuevos compañeros hasta que las úlceras sifilíticas estén completamente curadas. Las personas con sífilis pueden notificarle a sus compañeros sexuales, así ellos también serán examinados y recibirán tratamiento si la situación así lo requiere.

¿Puede reaparecer la sífilis?

El tener la sífilis una vez no protege a una persona de contagiarse de nuevo con tal enfermedad. Aún siguiendo un tratamiento exitoso, personas pueden ser susceptibles a una re-infección. Sólo los exámenes de laboratorio pueden confirmar si alguien tiene sífilis. Debido a que las llagas provocadas por esta enfermedad pueden estar ocultas en la vagina, el recto, o en la boca, puede que no sea evidente que un compañero sexual tenga sífilis. Hablar con un profesional de la salud puede ayudar a determinar la necesidad de ser reexaminado para detectar sífilis, luego de haber recibido tratamiento.

¿Cómo me puedo prevenir de la sífilis?

La forma más segura de evitar la transmisión de ETS, incluyendo la sífilis, es abstenerse del contacto sexual o estar en una relación mutualmente monógama de larga duración con un compañero que haya sido examinado y que se conozca que está sano.

Evitar el uso de alcohol y drogas también puede ayudar a prevenir la transmisión de la sífilis debido a que estas actividades pueden llevar a comportamiento sexual riesgoso. Es importante que las parejas sexuales hablen entre ellos acerca de su condición VIH y su historia respecto a otras ETS, para que así puedan tomar acciones preventivas.

Las enfermedades que causan llagas o úlceras genitales, como la sífilis, pueden ocurrir tanto en áreas genitales femeninas como masculinas que estén cubiertas o protegidas con condón de látex, así como también en áreas que no estén cubiertas. El uso correcto y consistente de condones de látex puede reducir el riesgo de contagiarse de sífilis, así como también de herpes genital y el chancro blando, sólo cuando el área infectada o sitio de exposición potencial está protegido.

Los condones lubricados con espermicidas (especialmente Nonoxynol-9 o N-9) no son más efectivos que otros condones lubricados en la protección contra el contagio de las ETS. El uso de condones lubricados con N-9 no se recomienda para la prevención ETS/VIH. La transmisión de una ETS, incluyendo la sífilis, no puede ser prevenida al asear los genitales, al orinar, y/o al practicarse un lavado vaginal luego del sexo. Cualquier flujo inusual, llaga o erupción, particularmente en la zona de la ingle, debe ser señal para abstenerse de tener sexo y para acudir inmediatamente a un médico.

Llámenos para un tratamiento rápido y confidencial.

Reproducido con permiso de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

ENFERMEDAD INFLAMATORIA PÉLVICA (EIP, SIGLAS EN INGLÉS PID)

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ENFERMEDAD INFLAMATORIA PÉLVICA (EIP) – HOJA CDC DE HECHOS.   

 

¿Qué es la EIP?

La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) hace referencia a una infección en el útero (matriz), trompas uterinas (trompas que transportan óvulos de los ovarios hacia el útero) y otros órganos reproductivos, que causa síntomas como dolor en la parte baja del abdomen. Es una complicación grave de algunas enfermedades de transmisión sexual (ETS), especialmente de la clamidia y la gonorrea. La EIP puede dañar las trompas uterinas y tejidos dentro y cerca del útero y los ovarios. La EIP puede acarrear graves consecuencias incluyendo infertilidad, embarazo ectópico (una gestación en una de las trompas uterinas o en algún lugar fuera del útero), formación de abscesos y dolor pélvico crónico.

¿Cuán común es la EIP?

 

Cada año en los Estados Unidos, se estima que más de 750.000 mujeres experimentan un episodio agudo de la EIP. Más de 75.000 mujeres pueden volverse infértiles cada año como resultado de una EIP, y una buena parte de los embarazos ectópicos ocurren cada año debido a consecuencias asociadas a la EIP.

Cuántos más compañeros sexuales tenga la mujer, mayor será el riesgo de desarrollar una EIP. También, una mujer cuyo compañero tenga más de una pareja sexual corre un riesgo mayor de desarrollar una EIP, debido al potencial mayor de exposición a agentes infecciosos.

¿Cómo se contagia una mujer con la EIP?

Las mujeres sexualmente activas en sus años fértiles corren más riesgo, y aquellas con menos de 25 años de edad pueden desarrollar más la EIP que aquellas mayores a tal edad. Esto es en parte debido a que el cérvix de las chicas adolescentes y mujeres jóvenes no ha alcanzado su madurez, incrementando su susceptibilidad a las ETS relacionadas con la EIP.

Cuántos más compañeros sexuales tenga la mujer, mayor será el riesgo de desarrollar la EIP. También, una mujer cuyo compañero tenga más de una pareja sexual está en gran riesgo de desarrollar EIP, debido al potencial de mayor exposición a agentes infecciosos

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Las mujeres que se practican lavados vaginales corren mayor riesgo de desarrollar la EIP, comparándolas con mujeres que no lo hacen. Las investigaciones han mostrado que tales lavados cambian la flora vaginal (organismos que viven en la vagina) de formas peligrosas, y pueden forzar a las bacterias a ascender a los órganos reproductivos que están más arriba de la vagina.

Las mujeres que tienen insertado un dispositivo intrauterino (DIU) pueden presentar un riesgo ligeramente incrementado de tener una EIP, cerca del momento de la inserción, comparadas con aquellas que usan otros métodos anticonceptivos y con las que no los usan. Sin embargo, este riesgo es considerablemente reducido si una mujer es examinada, y, si es necesario, tratada contra una ETS antes de que se le inserte un DIU.

¿Cuáles son los signos y síntomas de una EIP?

Los síntomas de la EIP varían de ser leves a ser severos. Cuando una EIP es causada por un contagio de clamidia, una mujer puede que experimente sólo síntomas leves aún cuando un daño grave se produzca en sus órganos reproductivos. La clamidia también puede ocasionar infección de las trompas uterinas sin presentar ningún síntoma. Debido a estos vagos síntomas, la EIP con frecuencia pasa desapercibida por las mujeres y por los profesionales de la salud que las tratan. Las mujeres que tienen síntomas de la EIP comúnmente en su mayoría presentan dolor en la parte baja del abdomen. Otros signos y síntomas incluyen fiebre, flujo vaginal inusual que puede presentar un olor fétido, relaciones sexuales dolorosas, micción dolorosa, sangrado menstrual irregular, e inusualmente dolor en la parte superior derecha del abdomen.

 

 

 

¿Cuáles son las complicaciones de la EIP?

Un tratamiento rápido y apropiado puede ayudar a prevenir complicaciones asociadas con la EIP, incluyendo daño permanente a los órganos reproductivos femeninos. La bacteria que causa la infección puede silenciosamente invadir las trompas uterinas, ocasionando que el tejido normal se convierte en tejido cicatricial. Este tejido bloque o interrumpe el movimiento normal de los óvulos hacia el útero. Si las trompas uterinas están totalmente bloqueadas por este tejido, el esperma no puede fertilizar un óvulo, y la mujer se vuelve infértil. La infertilidad también puede ocurrir si las trompas uterinas están parcialmente bloqueadas o inclusive si están ligeramente dañadas. Una de cada diez mujeres con EIP se vuelve infértil, y si una mujer presenta varios episodios de EIP, aumenta el riesgo de que quede infértil.

Además, una trompa uterina bloqueada o ligeramente dañada puede ocasionar que un óvulo fertilizado permanezca allí. Si este óvulo fertilizado inicia su desarrollo en la trompa como si estuviera en el útero, se le conoce como un embarazo ectópico. Mientras crece, un embarazo ectópico puede romper la trompa uterina causando dolor severo, sangrado interno, e inclusive la muerte.

Las cicatrices en las trompas uterinas y otras estructuras pélvicas también pueden ocasionar dolor pélvico crónico (dolor que dura meses o incluso años). Las mujeres con varios episodios de EIP están más propensas a padecer de infertilidad, embarazo ectópico, o dolor pélvico crónico.

¿Cómo se diagnostica la EIP?

La EIP es difícil de diagnosticar debido a que los síntomas usualmente son leves y sutiles. Muchos episodios de EIP pasan desapercibidos debido a que la mujer o el profesional de la salud que la atiende falla en reconocer las implicaciones de los síntomas leves o inespecíficos. Debido a que no hay pruebas precisas para la EIP, un diagnóstico se basa usualmente en hallazgos clínicos. Si los síntomas como el dolor en la parte baja del abdomen están presentes, un profesional de la salud debería realizar un examen físico para determinar la naturaleza y ubicación del dolor y verificar síntomas como fiebre, flujo anormal tanto vaginal como cervical, y también evidencias de infección por gonorrea o clamidia. Si los hallazgos sugieren una EIP, es necesario el tratamiento.

El profesional de la salud también puede ordenar que se hagan exámenes para identificar el organismo que causa la enfermedad (por ejemplo, la infección por gonorrea o clamidia) o para distinguir la EIP de otros problemas con síntomas similares. Un ultrasonido es un procedimiento útil para diagnosticar la EIP. Un ultrasonido puede visualizar el área pélvica para determinar si las trompas uterinas están agrandadas o si hay un absceso. En algunos casos, una laparoscopia puede ser necesaria para confirmar el diagnóstico. Una laparoscopia es un procedimiento quirúrgico en el cual un delgado y rígido tubo con una luz y una cámara en su final (laparoscopio) es insertado a través de una pequeña incisión en el abdomen. Este procedimiento le permite al médico ver los órganos internos localizados en la pelvis, y tomar muestras para estudios de laboratorio, si es necesario hacerlo.

¿Cuál es el tratamiento para la EIP?

La EIP puede ser curada con varios tipos de antibióticos. Un profesional de la salud determinará y prescribirá el mejor tratamiento. Sin embargo, el tratamiento con antibióticos no revierte cualquier daño que ya haya ocurrido a los órganos reproductivos. Si una mujer presenta dolor pélvico y otros síntomas de la EIP, es fundamental que busque atención de forma inmediata. El tratamiento adecuado con antibióticos puede prevenir daño severo a los órganos reproductivos. Cuánto más se tarde una mujer en obtener su tratamiento para su EIP, correrá más riesgo de volverse infértil o de tener un embarazo ectópico, debido al daño en las trompas uterinas.

Debido a la dificultad en identificar los organismos que infectan los órganos reproductivos internos y porque más de un organismo puede ser causante de un episodio de EIP, la misma es usualmente tratada con al menos dos antibióticos que pueden ser efectivos contra una amplia gama de agentes infecciosos. Estos antibióticos pueden administrarse oralmente o con una inyección. Los síntomas pueden desaparecer antes de que la enfermedad sea curada. Aún si los síntomas desaparecen, la mujer debería terminar de administrarse todos los medicamentos que le hayan sido prescritos. Esto ayudará a que la enfermedad no vuelva. Las mujeres que han sido tratadas por presentar EIP deberían ser reexaminadas por su proveedor de salud dos o tres días antes de iniciar el tratamiento para asegurarse de que los antibióticos están trabajando para curar la enfermedad. Además, el compañero(s) sexual de la mujer debería ser tratado para bajar el riesgo de una recaída, aún si el compañero(s) no presenta síntomas. Aunque los compañeros sexuales no presenten síntomas, el o ellos pueden que estén infectados con los organismos causantes de la EIP.

La hospitalización para tratar la EIP puede recomendarse si la mujer (1) está gravemente enferma (por ejemplo, presenta náuseas, vómitos, y fiebre alta); (2) está embarazada; (3) no responde o no puede tomar medicamentos por vía oral y necesita otros administrados por vía intravenosa; (4) tiene un absceso en una trompa uterina o en un ovario (absceso tubo-ovárico); o (5) si necesita ser monitoreada para asegurarse que sus síntomas no son causados por otra condición que requiere cirugía de emergencia (apendicitis, por ejemplo). Si los síntomas continúan o si un absceso no se cura, se necesita hacer un procedimiento quirúrgico. Las complicaciones de la EIP, como un dolor pélvico crónico o cicatrices pueden ser difíciles de tratar, pero a veces mejores mediante cirugía.

¿Cómo puede prevenirse una EIP?

La manera más segura de evitar la transmisión de una ETS es abstener de tener relaciones sexuales, o de tener una relación mutualmente monógama de largo plazo con una pareja que haya sido examinada y que se sepa que no presenta ninguna enfermedad de transmisión sexual.

Los condones de látex para hombres, cuando son usados de forma consistente y correcta, pueden reducir el riesgo de transmisión de clamidia y gonorrea.

Los CDC recomiendan exámenes anuales de clamidia para todas las mujeres sexualmente activas con edad de 25 años o más jóvenes, mujeres mayores a esta edad, con factores de riesgo de infecciones por clamidia (aquellas que tengan una nueva pareja sexual o varias), y todas las mujeres embarazadas. Un asesoramiento apropiado sobre el riesgo sexual, dado por un profesional de la salud, debe hacerse siempre y puede indicar un mayor número de exámenes para algunas mujeres.

Cualquier síntoma genital como una llaga inusual, flujo con hedor, sensación de ardor al orinar, o sangrado entre los ciclos menstruales puede ser un indicativo de una infección por ETS. Si una mujer tiene alguno de estos síntomas, debería dejar de tener relaciones sexuales y tiene que consultar a un profesional de la salud inmediatamente. El tratamiento temprano de las ETS puede prevenir la EIP. Las mujeres a las que se les han dicho que tienen una ETS y han sido tratados, deberían notificarlo a todas sus parejas sexuales recientes, así ellas podrán ver a un profesional de la salud y ser evaluadas por ETS. La actividad sexual no debería reanudarse hasta que todas las parejas sexuales sean examinadas, y tratadas, de ser necesario.

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datOS Y PREGUNTAS ACERCA DE LA CLAMIDIA

CLAMIDIA – HOJA CDC DE DATOS

 

¿Qué es la clamidia?

La clamidia es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) bastante común, la cual es causada por una bacteria. La clamidia puede infectar tanto a hombres como a mujeres y puede ocasionar daños severos y permanentes a los órganos reproductivos de una mujer.

¿Cuán común es la clamidia?

La clamidia es, según los reportes, la enfermedad sexual bacteriana que más frecuentemente se transmite en los Estados Unidos. En 2012, 1.422.976 casos de clamidia fueron reportados en los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (sus siglas en inglés son CDC) de 50 estados y el Distrito de Columbia, pero un estimado de 2.86 millones de contagios ocurren anualmente. Un gran número de casos no son reportados debido a que la mayoría de las personas infectadas con clamidia no presentan síntomas y no buscan hacerse exámenes. La clamidia es la enfermedad más común entre las personas jóvenes. Se estima que 1 de cada 15 mujeres sexualmente activas, con edad comprendida entre los 14 y 19 años, presenta esta enfermedad.

¿Cómo se contagian las personas con clamidia?

Las personas contraen clamidia al tener sexo con alguien que tiene la infección. “Tener sexo” significa practicarlo de forma vaginal, anal u oral. La clamidia puede transmitirse aún si un hombre no eyacula. Las personas que han tenido clamidia y han sido tratadas pueden contraerla de nuevo si tienen sexo con una persona infectada.

La clamidia puede ser contagiada de una madre infectada a su hijo durante el alumbramiento.

¿Quiénes están en riesgo de contraer clamidia?

Cualquier persona sexualmente active puede infectarse con clamidia. Es una ETS muy común, especialmente entre los jóvenes. Se estima que 1 de 15 mujeres sexualmente activas entre los 14 y 19 años presenta clamidia.

Las personas jóvenes sexualmente activas están en gran riesgo de contraer clamidia por una combinación de razones biológicas y de comportamiento. Hombres que tienen sexo con hombres (HSH) también están en riesgo de infectarse con clamidia desde que la misma se transmite tanto por sexo oral como por sexo anal.

¿Cuáles son los síntomas de la clamidia?

La clamidia es conocida por ser una infección silenciosa, debido a que la mayoría de las personas contagiadas no presenta síntomas. Si los síntomas ocurren, puede que no aparezcan hasta varias semanas después de la exposición y posterior contagio. Aunque no cause síntomas, la clamidia puede dañar el órgano reproductivo de la mujer.

En la mujer, la bacteria primero infecta el cérvix (estructura que conecta la vagina o canal de parto al útero o matriz) y/o a la uretra (canal urinario). Algunas mujeres contagiadas presentan un flujo vaginal anormal y una sensación de ardor al orinar. La infección sin tratamiento puede esparcirse hacia el útero y las trompas uterinas (las cuales transportan los óvulos fertilizados de los ovarios hacia el útero), causando la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP), la cual puede ser silente (no presentar síntomas) o de lo contrario, los mismos pueden aparecer, como dolor pélvico y abdominal. Aún si la EIP inicialmente no causa síntomas, puede llevar a una infertilidad (incapacidad de quedar embarazada) y a otras complicaciones posteriores.

Algunos hombres infectados presentan flujos anormales desde sus penes o sensación de ardor al orinar. Dolor e hinchazón en uno u ambos testículos (conocida como “epididimitis”) también puede ocurrir, pero es menos común.

La clamidia también puede infectar el recto tanto en hombres como mujeres, tanto por sexo anal, o posiblemente se expanda desde el cérvix y la vagina. Mientras estas infecciones a menudo no causan síntomas, pueden ocasionar dolor rectal, flujos, y/o sangrado (conocido como “proctitis”).

 

¿Qué complicaciones pueden resultar de una infección por clamidia?

El daño inicial que la clamidia causa a menudo pasa inadvertido. Sin embargo, las infecciones por clamidia pueden llevar a problemas graves de salud.

ETS e Infertilidad

En las mujeres, la infección sin tratamiento puede diseminarse hacia el útero y las trompas uterinas (las cuales transportan óvulos fertilizados de los ovarios al útero), causando la Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP), la cual puede ser silente, o causar síntomas como un dolor abdominal y pélvico. Tanto la EIP silente como sintomática pueden causar daño permanente al aparato reproductivo de la mujer y llevar a dolor pélvico a largo plazo, incapacidad de quedar embarazada, y un embarazo ectópico potencialmente letal (una gestación fuera del útero).

En las mujeres embarazadas, la clamidia sin tratamiento ha sido asociada con partos prematuros, y puede contagiarse al neonato, causando infección ocular o neumonía.

Las complicaciones no son comunes en los hombres. En ocasiones la enfermedad se disemina al conducto que lleva el esperma a los testículos, causando dolor, fiebre, y raramente, impidiendo que un hombre pueda tener hijos.

¿Qué sucede con la clamidia y el VIH?

La clamidia sin tratamiento puede incrementar el riesgo de una persona de adquirir o transmitir el VIH – el virus que causa el SIDA.

 

¿Cómo la clamidia afecta a una mujer embarazada y a su bebé?

ETS y Embarazo

En una mujer embarazada, la clamidia sin tratamiento ha sido asociada con partos prematuros, y puede contagiarse al neonato, causando infección ocular o neumonía. El examen y tratamiento para la clamidia durante el embarazo es la mejor manera de prevenir estas complicaciones. Todas las mujeres embarazadas deberían ser examinadas para detectar la clamidia en su primera consulta pre-natal.

¿Quién debería ser examinado por clamidia?

Cualquier persona sexualmente active puede infectarse con clamidia. Cualquiera con síntomas genitales como flujo, sensación de ardor al orinar, llagas o úlceras inusuales, o erupciones, debería evitar tener relaciones sexuales hasta que pueda ser examinado por un profesional de la salud por presentar tales síntomas.

También, cualquiera que haya practicado sexo oral, vaginal o anal con su pareja, y que la misma haya sido diagnosticada recientemente con una ETS, debería ser examinado por un profesional de salud.

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Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan exámenes anuales para detectar la clamidia para todas las mujeres sexualmente activas de 25 años de edad o más jóvenes, para las mujeres cuya edad es mayor que 25 años con factores de riesgo asociados a infecciones por clamidia (las mujeres que tienen una nueva o más de una pareja sexual, por ejemplo), y todas las mujeres embarazadas. Cualquier mujer que sea sexualmente activa debería discutir acerca de sus factores de riesgo con un profesional de la salud que pueda determinar si es necesario practicar exámenes médicos con más frecuencia.

Hombres que tienen sexo con hombres (HSH) que tengan sexo anal deberían hacerse una prueba de clamidia cada año. HSH’s que tengan varios y/o compañeros sexuales anónimos deberían examinarse con más frecuencia.

Las mujeres infectadas con el VIH, que sean sexualmente activas, y cuya edad sea igual o menos a 25 años, tienen otros factores de riesgo, y todos los pacientes infectados con el VIH que reporten tener sexo anal, deberían someterse a un examen para detectar clamidia en su primera consulta de cuidado del VIH, y después, una vez al año, por lo menos. Un profesional de la salud que cuide a un paciente puede determinar si se le deben hacer más exámenes, basándose en los factores de riesgo del paciente a su cuidado.

¿Cómo se diagnostica la clamidia?

Hay pruebas de laboratorio para diagnosticar la clamidia. Las muestras comúnmente usadas para la prueba incluyen un hisopo de algodón que contiene tejido vaginal (recogido por la misma mujer o por un profesional de la salud) o una muestra de orina.

¿Cuál es el tratamiento para la clamidia?

La clamidia puede ser fácilmente tratada y curada con antibióticos. Las personas VIH positivas con clamidia deberían recibir el mismo tratamiento que aquellas que son VIH negativo.

Las personas con clamidia deben abstenerse de tener relaciones sexuales por siete días luego de una dosis única de antibióticos, o hasta completar un lapso de siete días tomando antibióticos, para evitar contagiar la enfermedad a su o sus parejas.

La reincidencia de la infección con clamidia es común. Las personas cuyas parejas sexuales no han sido tratadas adecuadamente están en un alto riesgo de re-infección. El tener varias infecciones por clamidia incrementa el riesgo de una mujer de sufrir complicaciones de salud reproductiva, incluyendo la enfermedad de inflamación pélvica y el embarazo ectópico. Mujeres y hombres con clamidia deberían ser reexaminados por un período de tres meses luego del tratamiento de la infección inicial, independientemente de si creen que sus compañeros sexuales han sido tratados con éxito.

Los niños infectados con clamidia pueden desarrollar conjuntivitis (infección de la membrana que actúa como revestimiento de los párpados) y/o neumonía. La infección por clamidia en los niños puede ser tratada con antibióticos.

¿Qué sucede con las parejas?

Si una persona ha sido diagnosticada y tratada debido a la clamidia, él o ella debería notificarle a sus compañeros sexuales con los que practique sexo vaginal, oral o anal por los últimos 2 meses así ellos pueden ver a un profesional de la salud para ser tratados. Esto reducirá el riesgo de que las parejas sexuales desarrollen complicaciones graves de la clamidia y también reducirá el riesgo de la persona de volver a infectarse. Una persona con clamidia y todas sus parejas sexuales deben evitar tener sexo hasta que hasta finalizado su tratamiento por clamidia (es decir, siete días luego de una sola dosis de antibióticos o hasta completar un tratamiento con antibióticos por siete días) y hasta que ya no presenten síntomas. Para consejos sobre cómo conversar con parejas sobre el sexo y pruebas ETS, visita www.gytnow.org/talking-to-your-partner/

Para ayudar a las parejas a ser tratadas con rapidez, los profesionales de la salud pueden darle a los pacientes medicación extra o prescripciones para administrarles a sus parejas sexuales de tal paciente. Esto es conocido como tratamiento inmediato de parejas (siglas en inglés: EPT), el mismo está disponible sólo en algunas partes del país. Consulta a un profesional de la salud para averiguar si está disponible en un área específica. Las parejas sexuales deben ser alentadas a ver un proveedor sanitario, independientemente si reciben o no EPT.


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