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DOLOR PÉLVICO

     Una de las principales quejas que muchas mujeres tienen es el dolor pélvico crónico (dolor que dura varios meses). Hay muchas causas; algunas más graves que otras.

     La Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP) es una de las razones más serias por la cual las mujeres pueden experimentar Dolor Pélvico Crónico.    

¿Qué es EIP? Acorde al Centro para el Control de Enfermedades y Prevención (CDC) alrededor de 750.000 mujeres cada año experimenta un caso agudo de EIP. [i] Se refiere a una seria complicación relacionada a una infección bacterial que va de la vagina hasta dentro del útero y las trompas de Falopio. Esta infección puede causar cicatrices y la obstrucción de las trompas de Falopio trayendo como consecuencia la infertilidad. [ii]

Síntomas del EIP: Los síntomas de la EIP incluyen lo siguiente:

  • Dolor en el abdomen bajo y la pelvis.
  • Flujo vaginal abundante con un olor desagradable.
  • Sangrado menstrual irregular.
  • Dolor durante el acto sexual.
  • Dolor lumbar.
  • Fiebre, fatiga, diarrea o vómito.
  • Dolor o dificultad para orinar.

     Si bien estos síntomas son notorios, la EIP también puede solo causar síntomas menores o ninguno en absoluto. La EIP asintomática es especialmente común cuando la infección es causada por Clamidia. [iii]. Si usted experimenta algunos de estos síntomas, o sospecha que ha estado expuesta a Enfermedades de Transmisión Sexual como la Clamidia, usted debería contactar a su doctor para un chequeo inmediatamente.

     Los síntomas más urgentes que indican la necesidad de ir a la sala de emergencias relacionados con EIP son:

  • Dolor fuerte en la parte baja del abdomen.
  • Vómito.
  • Síntomas de conmoción, como por ejemplo un desmayo.
  • Fiebre, con una temperatura mayor a los 101°F (38,3 °C).

     Como estos síntomas pueden estar asociados a otras muchas enfermedades, necesita buscar atención médica tan pronto como sea posible si experimenta una combinación de éstos. [iv]

 

Diagnóstico:

     El diagnóstico de la EIP es muy importante para así evitar complicaciones como la infertilidad, aunque esto puede ser difícil. No hay un examen específico para la EIP ya que ésta puede ser causada por muchos diferentes tipos de bacterias  y los síntomas pueden ser sutiles y fáciles para que las mujeres y los doctores los pasen por alto.

     Si asiste a su ginecólogo con síntomas tales como dolor en la parte baja del abdomen, su médico puede realizar un examen físico para determinar la naturaleza y la ubicación del dolor y observar si padece de fiebre. También le preguntará si experimenta una secreción vaginal o cervical anormal, y buscará evidencias de infecciones por Clamidia o gonorrea. Si los resultados sugieren que padece de EIP, el tratamiento es necesario. [v]

     Su Obstetra/Ginecólogo también puede ordenar un ultrasonido pélvico. Un ultrasonido puede permitir que el ecografista y el médico vean si las trompas de Falopio están agrandadas o si hay un absceso. En algunos casos, una laparoscopia puede ser necesaria para confirmar el diagnóstico.  Una laparoscopia es un procedimiento en el que se inserta un tubo delgado y rígido con una luz y una cámara en la punta a través de una pequeña incisión en el abdomen, usualmente en el ombligo. Este procedimiento permite al médico ver los órganos pélvicos internos y tomar muestras para estudios de laboratorio, si es necesario.

Tratamiento:

     El tratamiento básico para casos leves de EIP son los antibióticos. En la mayoría de los casos esto eliminará la infección, sin embargo, esto no puede revertir las cicatrices y los daños ya causados por la EIP. Por esta razón, es fundamental que las mujeres se traten tan pronto sospechen que hay un problema. Los doctores a menudo prescribirán un curso de dos antibióticos juntos porque es difícil determinar cuál es la bacteria responsable de la EIP. Ellos por lo general le piden al paciente que vuelva dentro de una semana para una reevaluación y así asegurarse de la que la infección está respondiendo al tratamiento. También es apropiado que todas las parejas sexuales sean tratadas, ya que estas pueden no presentar síntomas, pero aun así pueden estar alojando bacterias peligrosas.

     Acorde al CDC, la hospitalización para tratar la EIP se recomienda si la mujer:

  1. Se encuentra muy enferma (e.g. nauseas, vómitos, fiebre alta).
  2. Está embarazada.
  3. No responde, o no puede tomar medicación oral y necesita antibióticos intravenosos.
  4. Tiene un absceso en las trompas de Falopio o en los ovarios (absceso tubo-ovárico).
  5. Debe ser monitoreada para asegurar de que sus síntomas no son debidos a otra condición que pueda requerir cirugía de emergencia (e.g. apendicitis). Si los síntomas persisten o si el absceso no desaparece, es probable que se requiera de cirugía. Las complicaciones de la EIP, tales como dolor pélvico crónico y cicatrices son difíciles de tratar, pero a veces mejoran con cirugía. [vii]

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