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EXCELENCIA EN SALUD REPRODUCTIVA

HISTORIA DEL PROCEDIMIENTO DE ASPIRACIÓN

 

Resumen del Rendimiento de la Aspiración Manual por Vacío

Mecanismo de Acción. Una cánula es conectada al aspirador que opera mediante vacío y es insertada a través del cérvix. Los contenidos del útero son aspirados usando un vacío equivalente al producido por una bomba de aspiración por vacío que funciona con alimentación eléctrica. Indicaciones para su uso.

 La Aspiración Manual por Vacío es la técnica apropiada para el aborto inducido, aborto espontáneo, regulación menstrual, tratamiento de aborto incompleto, y biopsia endometrial. Tiene efectividad para evacuación uterina. Estudios muestran que la aspiración por vacío (incluyendo la aspiración manual) típicamente tiene una tasa de éxito de más del 98%. Seguridad. La magnitud de la tasa de las cuatro mayores complicaciones asociadas con la evacuación uterina, (a saber, estas complicaciones son: excesiva pérdida de sangre, infección pélvica, herida cervical y perforación del útero) son más bajas con la aspiración con vacío que para la cánula usada con la Aspiración Manual por Vacío. La Aspiración Manual por Vacío usa una fuente de vacío portátil con una cánula de plástico para llevar a cabo la evacuación uterina. Un vacío equivalente a ese es producido por la bomba eléctrica usada en la Aspiración Eléctrica por Vacío (AEV, siglas en inglés EVA) que es transferida dentro de la cavidad uterina. La Aspiración Manual por Vacío es un método tan seguro y efectivo como AEV, y ha sido usado por décadas (Greenslade y otros, 1993b). La Aspiración Manual por Vacío (AMV) ha sido muy efectiva para la investigación sobre el aborto por los últimos 30 años, la cual ha estudiado la Aspiración por Vacío en más de 400.000 casos, en más de dos docenas de países en más de 50 estudios. Los resultados son claros: La Aspiración por Vacío es segura y efectiva para un aborto del primer trimestre. El corpus de publicaciones revela que la efectividad de la Aspiración por Vacío va desde el 87 al 100%. En la mayoría de estos estudios la tasa de efectividad de este método superó el 98%. (Greenslade y otros, 1993b; Hemlin y Möller, 2001; Freedman y otros, 1986; Westfall y otros, 1998; Creinin, 2000; Edwards y Creinin, 1997). Más estudios han examinado la efectividad de la Aspiración Eléctrica por Vacío, y la Aspiración Manual. Los mecanismos de acción y nivel de vacío en los dos métodos son los mismos (Balogh, 1983; Freedman y otros, 1986; Roy, 1974), sin embargo, los datos sobre la efectividad de la AEV es aplicable a la AMV. En varios estudios donde fueron aplicados tanto la AMV como la AEV, los dos métodos presentaron tasas equivalentes de efectividad (Hemlin y Möller, 2001; Balogh, 1983; Freedman y otros, 1986). Doce reportes de investigación por más de 25 años han examinado específicamente la efectividad de la AMV para aborto inducido, recolectándose datos de casi 20.000 mujeres. En estos estudios, la efectividad de la AMV estuvo entre el 95 y 100%. En un estudio más extenso, Laufe analizó los porcentajes de complicaciones con más de 12.888 procedimientos de AMV en 21 países. La efectividad de tales procedimientos fue mayor al 98% (Laufe, 1977) (Ver Tabla 1 para reportes de investigación, los cuales examinan la efectividad de la AMV)

AMV para un aborto temprano

En países como Bangladesh y Vietnam, la AMV ha sido usada por varias décadas para proveer un aborto temprano y regulación antes de la confirmación del embarazo. Previamente a mediados de la década de los 90, sin embargo, ha habido pocos estudios documentados sobre el uso de la AMV antes de la séptima semana de embarazo, debido en parte a las dificultades para confirmar el embarazo en esta etapa temprana. La llegada de nuevas tecnologías de detección altamente sensibles ha alentado a muchos proveedores a adoptar la AMV para practicar un aborto temprano. El procedimiento ha sido usado en países como el Reino Unido, Estados Unidos y Sudáfrica para ofrecerles a las mujeres la opción de tener un aborto tempranamente en el embarazo. En los Estados Unidos, la AMV antes de la séptima semana de embarazo fue descrita en 1995 por el Dr. Jerry Edwards, Director Médico de Maternidad Planificada de Houston y del Sureste de Texas. El método del Dr. Edwards combina la AMV con pruebas sensibles de embarazo, ultrasonido transvaginal e inspección de tejido en el sitio para proveer un aborto tan pronto como el embarazo ha sido confirmado

La investigación de Edwards indica que la AMV para un aborto temprano es efectiva en un 99.2% (Benson y otros, 2001). Los instrumentos IPA creados por el Dr. Edwards, usados para practicar un AMV, han mostrado ser particularmente efectivos en cuanto a proveer abortos de primer trimestre. Un estudio comparó el aspirador IPA de doble válvula con otros instrumentos de vacío usados en centros médicos en Bangladesh, el Sureste de Asia y Yugoslavia. El aspirador IPA provee seguridad y efectividad tanto como los otros métodos (Balogh, 1983). Donde el aborto médico esté disponible, es apropiado ofrecerle a las mujeres elegir entre la AMV y un aborto médico. AMV es también muy efectiva sirviendo como respaldo cuando un aborto médico falla. Entre 2 y 10 por ciento de las pacientes de aborto médico requieren un procedimiento quirúrgico, ya sea por petición de la paciente o por un aborto incompleto (MacIsaac y Darney, 2000). En la mayoría de los casos, la AMV ofrece una simple y económica manera de proveer respaldo a una base extrahospitalaria con las mismas condiciones clínicas que un aborto médico. Los proveedores de un aborto médico son quienes son capaces de hacer servicios de respaldo a abortos quirúrgicos para ofrecérselos a las pacientes, las cuales los pueden elegir entre otros procedimientos para gestaciones del primer trimestre. Estudios en países tan diversos como la India, Estados Unidos, Vietnam y el Reino Unido han mostrado que la Aspiración por Vacío es extremadamente efectiva en cuanto a proveer un aborto inducido del primer trimestre. Hasta ahora, las tasas de efectividad permanecen altas, independientemente del servicio médico del país o de su nivel de desarrollo. La Aspiración por Vacío es muy segura para el aborto inducido. La Aspiración por Vacío es uno de los procedimientos quirúrgicos disponibles más seguros, y la forma más segura para realizar un aborto en el primer trimestre. La Aspiración por Vacío puede ser usada en casi todos los pacientes.

Los proveedores siempre deben seguir todas las precauciones prescritas en cuanto a medicamentos y procedimientos. Las condiciones que requieren las precauciones para los procedimientos AMV son similares a aquellas a otros abortos del primer trimestre practicados quirúrgicamente, y las potenciales complicaciones también son las mismas. Cerca del 98% de los procedimientos de aspiración por vacío ocurren sin complicaciones (Cates y Grimes, 1981; Laufe, 1977; Freedman y otros, 1986). La Aspiración por Vacío deriva apenas en 4 complicaciones significativas, menos que las que ocurren en procedimientos de Dilatación y Curetaje, incluyendo incidentes de excesiva pérdida de sangre, infección pélvica, herida de cuello uterino y perforación del útero (Cates y Grimes, 1981; Laufe, 1977; Freedman y otros, 1986). Un estudio más amplio de 50.000 aspiraciones por vacío hechas en Estados Unidos descubrió que “la incidencia de excesiva pérdida de sangre fue 50 [por ciento] más baja con la aspiración por vacío que con el legrado uterino (0.5 comparado con 1.0 por cada 100 procedimientos)” (Tietze y Lewit, 1972). La Organización Mundial de la Salud (OMS) ahora recomienda la AMV como el método preferido para la evacuación uterina, sugiriendo que el legrado uterino sea usado sólo si la AMV no está disponible (OMS, 2000) (Ver tabla 2 contentiva de datos sobre la seguridad de la AMV comparada con el legrado uterino. Estudios acerca de la seguridad de las aspiraciones por vacío han hallado tasas extremadamente bajas de complicaciones post-procedimiento. Por ejemplo, datos de seguridad de 170.000 procedimientos AEV del primer trimestre realizados en tres clínicas ambulatorias en Estados Unidos por un período mayor a 16 años refieren que ha habido apenas 9 complicaciones por cada 1.000 procedimientos, con sólo 0.7 complicaciones por cada 1.000 procedimientos que requirieron hospitalización, sin que se presentaran fallecimientos (Hakim-Elahi y otros, 1990). De manera análoga, un reporte sobre 12.888 procedimientos AMV ocurridos en 21 países halló una tasa de complicación inmediata de tan sólo 0.8% por cada 100 procedimientos, sin que ocurrieran decesos (Laufe, 1977). Datos específicos acerca de la seguridad de la AMV arrojaron un número bajo de complicaciones asociadas con el método. En general, la AMV demuestra el mismo nivel de seguridad que la AEV, y una mayor seguridad que el legrado uterino (Laufe, 1977, Freedman y otros, 1988) (Ver Tabla 3.) Un reciente estudio vietnamita examinó 210 abortos del primer trimestre e incluyó un seguimiento extensivo a los casos. Las pacientes completaron un diario descriptivo de sus propios síntomas por siete días, luego de practicárseles una AMV, y fueron examinadas por un proveedor de atención médica por cinco semanas. No ocurrieron complicaciones serias entre el grupo de estudio, como infecciones o sangrado abundante (Do y otros, 1998). La AMV se mantiene como un procedimiento seguro cuando ha sido practicado en condiciones de asistencia médica primaria. Un doctor que laboraba junto a su familia en ejercicio independiente de su profesión examinó las tasas de complicaciones, incluyendo infecciones (12 casos), productos retenidos de la concepción (8 casos) y otras complicaciones que no requirieron hospitalización (1 caso). Estas complicaciones menores fueron fácilmente tratadas, y no hubo mayores complicaciones ni fallecimientos entre los procedimientos estudiados. Los autores han dicho que la AMV puede ser proveído de forma fácil y segura también según las condiciones de un consultorio principal (Westfall y otros, 1998).


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